“¡Vive la vida y gózala toda!”

Actualizado: sep 3

La vida es realmente sencilla, cada quien la hace más difícil según las decisiones que toma; ciertamente hay circunstancias en ella que la pueden tornar más compleja, sin embargo la actitud con que se enfrenta el día a día siempre la elige cada quien.




Es en esto donde se encuentra el secreto para ser de “armas tomar” y asumir la vida como una oportunidad para darle el matiz que más nos agrade, habrá quienes se lo den no según el gusto pero sí de acuerdo a cómo necesiten y también de ello se saca ventaja.


Nietzsche, un filósofo que me encanta, nos comparte que hay que decir sí a la vida, a pesar de todo pero desde una posición de “así lo quiero, no de así me tocó”. Será nuestro reto agudizar la sabiduría para aprender a ver en las experiencias las virtudes y los desdenes que en todo existen.


Personalmente, desde que comprendí que a este mundo llegamos literalmente sin nada en cuanto a bienes materiales y nos vamos, cuando mucho ostentando una mudada de ropa, que en la mayoría de casos ni seleccionamos por nuestra propia cuenta, fue que adquirí el boleto a la paz interior y en los instantes donde me percibo afanada, recuerdo este detalle y recobro gran parte de mi equilibrio.


Para nadie es un secreto que la posibilidad de obtener vivencias, dinero, bienes y facilidades es agradable y da cierta holgura, pero no sólo esto es relevante porque hay quienes tienen de “todo” pero al final no tienen nada y cuando retomamos que no nos llevamos nada, se cae en un sin sentido y doloroso por cierto.


Goza la vida y no dejes que la vida te goce es la consigna, no obstante si te goza no te bajonees, recordemos que todo son momentos y hay opción de solución en absolutamente todo.


Aprender a pasar por los instantes de terror y aún más no generar resistencia es toda una hazaña de la que muchísimas personas salen victoriosas y con realidades más atractivas y prometedoras.


Vive al máximo pero de no lograrlo, trata no sólo de sobrevivir, detente y observa los milagros en el día a día: el sol, el cielo, la luna, las estrellas, los sentidos, la lluvia, el compartir, los salarios, el amanecer y atardecer.


Maravillas que dejamos de lado porque damos por un hecho que siempre estarán y será igual; dejemos la rutina y soberbia de lado, el corre-corre y la masificación de acciones y reacciones e intentemos hacer lo ordinario de forma extraordinaria.


Transitemos de forma consciente y con los ojos muy abiertos al ser, tal quienes y cual somos, liberándonos de pretextos y culpas propias o de otras personas y situaciones.


Dejemos el “pobrecito” de lado y hablemos del “¡wow, qué carga!”.


Soltemos broncas y permitamos que la gente crezca, madure y enfrente la vida a su manera, probablemente como crea que sea mejor.


A veces no tenemos nuestra existencia resuelta, sin embargo sí nos consideramos con más capacidades para liderar la de los demás.


Trata de ser quien eres, no quien tiene o hace y si no sabes ser, es un excelente momento para iniciar el viaje del autoconocimiento.


Autora: Karol Gutiérrez Abarca (Guti)

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